La primavera el armario altera, y lo que no son armarios…

Llega la primavera y con ella la revolución de armarios, por lo menos en Zaragoza. Si hace unos días yo me atrevía a sacar las sandalias volver a las botas de agua de la manera más inmediata no es raro. Y aquí siempre es así, aquí el entretiempo no existe.

En cuanto veo que los días alargan quiero sacar colores, escotes, hombros al aire y estampados imposibles. Todo tien relación porque en lo que pienso cuando hago los cambios en el armario es en el terraceo, en las mañanas de patines con Gaby, o en simplemente leer al sol.

Por muy exagerada que mi madre diga que soy, yo a estas alturas ya llevo las sandalias como primera opción. Es cierto que los 10 grados de por la mañana me dan un poco de fresco, pero cuando a las 11 levanta el sol llevar los deditos al sol me encanta. Así que ya he paseado por mi web de cabecera a cotillear sandalias rojas. Y digo rojas porque esta primavera me apetece llevar rojos en los labios y en los pies…

Además voy a buscar dos opciones. Como en otras ocasiones juguemos a imaginar situaciones. Necesito unas sandalias cómodas, de esas que te pones por la mañana y sabes que van a pisar asfalto, hierba, piedra y vida… Unas sandalias de las que no rozan…

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Estas preciosidades son de Panama Jack, la famosa marca de botas hace ya unos años que para el verano me crea necesidades. A que estas sandalias son de las de caminar horas, excursiones, sol, pirineo… Primavera!

Y cuando la primavera altera…

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Y luego están estas sandalias, estas dicen, pasea al atardecer, combínalas con un vestido de manga corta y con una sonrisa. Deja que el último sol de la tarde te acaricie, siéntate con alguien a tomar una cerveza, y no pienses… Al final la primavera es una revolución, de armarios, de zapatos, de ropa y de flores.

Besitos de mariposa.

 

 

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